Spend 50,00€ to get free shipping  

La crisis del matcha: todo el mundo habla de escasez

El matcha pasó de producto nicho a obsesión global.

Y el sistema no estaba preparado.

Durante años, el matcha fue un producto asociado a la tradición japonesa, la ceremonia del té y un consumo mucho más específico. Ahora está en cafeterías de medio mundo, recetas virales, bebidas frías, lattes de colores, suplementos, marcas nuevas y rutinas wellness repetidas hasta el cansancio.

La demanda subió muy rápido.

La producción, no tanto.

El matcha japonés de calidad depende de procesos lentos: cultivo bajo sombra, selección de hoja, producción de tencha y molienda fina. Además, buena parte del matcha premium sigue dependiendo de métodos tradicionales como la molienda en piedra, que tiene límites reales de capacidad. No es una fábrica infinita de polvo verde.

A eso se le suma el boom internacional. Japón aumentó la producción de tencha en 2024 hasta 5.336 toneladas, casi 2,7 veces más que una década antes, y las exportaciones japonesas de té verde, incluyendo matcha, crecieron un 25% en valor en 2024. Aun así, la demanda global siguió presionando la oferta.

Y hay otro factor menos bonito: el clima.

Reuters informó en 2025 que el calor extremo estaba afectando la producción japonesa de té matcha, justo cuando la demanda internacional seguía creciendo. Más demanda, procesos lentos, capacidad limitada y presión climática. Resultado: menos disponibilidad, precios más altos y más producto mediocre intentando ocupar el hueco.

Esa es la crisis.

No es solo que “el matcha esté de moda”.

Es que el buen matcha no se puede improvisar.

Cuando un producto se vuelve tendencia, aparecen dos caminos: hacerlo bien, respetando origen y proceso, o convertirlo en otro polvo verde con branding bonito.

Nosotros tenemos claro cuál elegir.

MOODS! take:
El hype pasa. El origen se queda.

MOODS!